lunes, diciembre 01, 2008

Esconder la verdad es necedad

Escribió Quevedo: "Pues amarga la verdad / quiero echarla de la boca, / y si al alma su hiel toca / esconderla es necedad". La Iglesia católica tuvo un papel activo en el levantamiento militar contra la República y en la represión durante y después de la guerra civil. El acoso no fue, sin embargo, solo contra los acusados por rojos, masones y separatistas. El historiador Federico Vázquez publicará dentro de un par de meses un libro, que sorprenderá a muchos, sobre el papel de la Iglesia en la persecución del protestantismo, aprovechando que el Pisuerga pasaba por Valladolid. Según sus investigaciones, hasta 1948 hubo denuncias directas contra protestantes que fueron ejecutados o sufrieron penas de prisión, se clausuraron templos y hasta se confiscaron biblias herejes.

Los protestantes estuvieron largo tiempo en el mismo saco que los acusados por rebelión militar, o sea todos los no franquistas. Hasta 1975, fueron sometidos a controles y se limitaron sus movimientos, prohibiéndoles todo proselitismo, e incluso censurando en ocasiones algunos de sus cantos. Vázquez dará a conocer, entre otras joyas, la carta de un destacado obispo a Franco recordándole que ellos apoyaron su cruzada a cambio del monopolio religioso en España. Con tanto amor trató la jerarquía española a sus "hermanos cristianos" durante aquellos años, que el Vaticano tuvo que reprenderla entrados ya los años sesenta, según consta en los archivos.


No son, pues, de recibo las palabras del cardenal Rouco Varela (¿por qué me dará a mi tanto miedo este hombre?) cuando nos invita a "olvidar en virtud de una voluntad de reconciliación y de perdón, de una auténtica y sana purificación de la memoria". No creo, francamente, que alguien que sigue negando el reconocimiento, la identificación y hasta una sepultura digna a los otros mártires de la guerra esté muy legitimado para hablar de reconciliación ni de concordia. Éstas sólo serán posibles si existe un conocimiento riguroso y profundo del pasado, de las verdades más amargas y miserables del pasado. Por eso hay que continuar escarbando. No por venganza, sino por tener mayor conocimiento y memoria colectiva.


(artículo que he publicado hoy en El Periódico)

2 comentarios:

u minúscula dijo...

uhm, a mi casa? mándame un mail: rebeca.yanke@gmail.com

Comtessa d´Angeville dijo...

Moltes gràcies per passar!

La pregunta és: fins quan estarem uns i altres abocant-nos merda i morts?